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Tendencia Go Green: cómo comer “verde”

 
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Fecha de última actualización:09/01/2014
La elección de un estilo de vida natural se expresa, entre otras cosas, en los alimentos que se eligen y la forma en que se los prepara. Orgánicos, sin transgénicos, sin conservantes, sin grasa “trans”: toda una serie de rótulos indican que un producto está en la onda verde.

Desde los que comen todo lo que cae en sus manos sin siquiera detenerse a mirar hasta los veganos, que dejan de lado todo lo que contenga algún producto animal, y los frugívoros, que intentan alimentarse sólo con frutas, podría pensarse en una escala que indicaría cuán “verde” se está comiendo.

Y comer “verde” no se referiría únicamente a ingerir verduras de ese color, sino a seguir una tendencia que apunta al cuidado del propio cuerpo y del medio ambiente.

Para que la cocina sea verde, habrá que tener en cuenta algunas cuestiones básicas de la cocina natural: "La alimentación natural consiste, simplemente, en ingerir los alimentos tal como los proporciona la naturaleza, con el objetivo de mantener –o recuperar- la salud”, dice Ángela Bianculli de Rodríguez, de La Esquina de Las Flores, en uno de sus fascículos.

Y los 10 “mandamientos” de la alimentación natural son:

  • Comer y beber sólo cuando se siente necesidad de hacerlo, y no porque “es la hora de comer”.
  • No tomar líquido con las comidas.
  • No consumir alimentos contaminados: evitar los conservantes, aromatizantes, colorantes y demás químicos que están presentes en los fiambres, enlatados dulces, mayonesas, etc.
  • Elegir alimentos frescos y, de ser posible, de estación.
  • Distribuir en tres las comidas diarias.
  • No comer alimentos demasiado fríos ni demasiado calientes.
  • Cenar liviano.
  • Realizar una caminata después de comer.
  • Masticar lentamente incluso los alimentos blandos.
  • Comer sentado y en un clima de tranquilidad.

Y hablando de reemplazos, Bianculli de Rodríguez sugiere los siguientes:

  • Azúcar blanco, por frutas frescas y desecadas y mieles sin adulterar.
  • Chocolates y golosinas, por frutas y barritas de cereales naturales, que no contengan químicos ni jarabe de maíz de alta fructuosa.
  • Arroz blanco y cereales refinados, por arroz y cereales integrales.
  • Harinas refinadas, por harinas integrales.
  • Grasas animales e hidrogenadas, por ácidos grasos no saturados, como los aceites vegetales de primera presión en frío (de oliva, máiz o girasol) o nueces, almendras, aceitunas, que son necesarias en pequeñas cantidades.
  • Fiambres, por entradas  preparadas de formas naturales.
  • Café y té, por tisanas de hierbas como manzanilla, cedrón, diente de león, boldo, etc.
  • Alcohol, por jugos de frutas.

Hay que evitar las margarinas y los aceites vegetales hidrogenados, el pollo si no es orgánico, las gaseosas, los postres y las bebidas en polvo, los cubitos y los caldos en polvo, las gelatinas, los edulcorantes y los productos de panificación industrial.

Se puede comer carne dos veces por semana, pero la base de la alimentación deben ser los vegetales, las frutas y las semillas. Son fundamentales las semillas de lino, de girasol y de sésamo.

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