Estar solos no como elección
por Lic. Diana Resnicoff
Amor, fidelidad y sexo, palabras sueltas que van de la mano en las relaciones amorosas. ¿Qué pensás al respecto?.

Casi todas las mujeres pasan por situaciones donde el sexo es un problema. En general no lo conversan con nadie y ese silencio las aísla. La convicción de que es un problema muy íntimo, la incomunicación y la desvalorización que de esto surgen no son eficaces para buscar soluciones.
La sexualidad femenina es de por si compleja, el clímax sexual femenino difícilmente se despierta en automático y además las situaciones afectivas son tan importantes que pueden incentivar el deseo sexual de las mujeres así como apagarlo definitivamente.
Por otro lado, todas las mujeres pasan por distintos momentos vitales que producen cambios en el interés sexual y además no todos los compañeros son amantes perfectos. La escena sexual contemporánea no es fácil para los hombres y tampoco lo es para las mujeres, por lo tanto es esperable que los problemas surjan.
Es común que ante su aparición, surja la sospecha de que la culpa o por lo menos la dificultad, es de la mujer. La sexualidad masculina parece más simple, es difícil que ellos no tengan orgasmos y en general siempre se muestran deseosos de tener actividad sexual. En esos momentos, en primer lugar hay que pensar que la sexualidad se ejerce con el otro, y ese otro con quien se tiene problemas. La responsabilidad de los dos ayuda a pensar soluciones y crea el clima de confianza necesaria para enfrentarlos.
Probablemente, si a una mujer le resulta difícil tener orgasmos con su pareja y no tuvo otra experiencia sexual con alguien más puede que atienda a las quejas del hombre y crea que ella tiene una dificultad, aunque en realidad no cuenta con un punto de comparación. Por otro lado, si ha tenido la misma dificultad con distintas parejas sexuales, posiblemente sospeche que la falla también es de ella. Pero aun así no se trata de culparse sino de saber qué pasa. Es más operativo desterrar culpas propias o del otro y rever la situación pensando que se trata de un encuentro entre dos personas donde ambas aportan lo que saben y también lo que no saben.
Cuando las relaciones sexuales dejan a la mujer poco satisfecha, se impone averiguar por qué. A veces puede que se deba al desconocimiento de la propia anatomía y por ende a la incomprensión de las respuestas sexuales propias. Es difícil gozar del sexo sin saber nada de él, sin saber cuáles son las caricias que excitan al propio cuerpo y con qué intensidad tienen que ser hechas. Entonces, este desconocimiento resulta en una mala comunicación acerca del tipo de estimulación que se desea en realidad.
Anterior
| Página: