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Noviazgos violentos en la adolescencia: señales de alerta

 
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Fecha de última actualización:30/11/2016
Noviazgos violentos en la adolescencia: señales de alerta
Es difícil imaginar que un noviazgo puede ser violento en la adolescencia, donde aparecen los primeros amores y aún se conserva cierta inocencia. Sin embargo, las víctimas de noviazgos violentos suelen ser las adolescentes y jóvenes de entre 14 y 21 años.

A veces, sin ser realmente conscientes, avalamos mandatos que colocan a hombres y mujeres en una relación desigual. Por ejemplo, en los cuentos que nos leían en la infancia, y que tal vez les leemos a nuestros hijos, a ellas les toca ser pasivas, delicadas, frágiles, e incondicionales, mientras que de ellos se espera que tomen la iniciativa, sean activos, protectores, dominantes y no demuestren sus sentimientos. Y este es solo uno de tantos ejemplos. 

El problema es que la desigualdad, el poder de uno sobre el otro, es el origen de la violencia.

Por eso, además de educar en la igualdad a niños y niñas, enseñarles a valorarse y respetarse entre ellos, debemos asegurarnos de que crezcan en un ambiente libre de violencia y sometimiento para evitar vínculos nocivos en un futuro.

Para esto, es importante derribar los mitos que giran en torno del amor reproduciendo estas desigualdades, y hablarlos con nuestros hijos:

- La media naranja: el mito de la media naranja es una creencia basada en que existe una “pareja ideal” para cada uno, que está predestinada, de algún modo, para toda la vida y sin elección posible. Esto puede llevar a una tolerancia excesiva y a permitir y justificar cualquier conducta de la otra persona, porque “es la pareja que me tocó”. Además, fortalece la idea de que estamos incompletos hasta que no encontramos un gran amor. Es cierto que nuestra pareja nos puede complementar, pero cada uno de nosotros es único, completo e irremplazable.

- No comamos perdices: el mito de “fueron felices y comieron perdices” lo tenemos presente desde la infancia a través de los cuentos en los que, al final de la historia, el príncipe azul se enamora de la doncella. Estos relatos tradicionales transmiten estereotipos de género, es decir los roles que le tocan socialmente al varón y a la mujer: la doncella es delicada, dulce y linda, mientras el príncipe es fuerte, protector y cuida de la doncella. Todo eso, de alguna manera, puede marcar nuestras relaciones, llevándonos a aceptar cualquier conducta de nuestra pareja aunque nos lastime, e idealizando los vínculos. La felicidad se construye diariamente y las relaciones tienen altibajos, pero tenemos que poder reconocer cuál es el límite de lo que nos hace mal y no debemos permitir.

- Te cela porque te quiere: este mito se basa en la creencia de que “los celos son un signo de amor” e incluso un requisito indispensable de un verdadero amor. Suele usarse para justificar comportamientos controladores, represivos y, en ocasiones, violentos. Sin embargo, los celos parten de la desconfianza en uno y en la otra persona, y terminan por ser perjudiciales para ambos. El respeto y la confianza hacia la otra persona y hacia uno mismo sí son un signo de amor.

 

Señales de un vínculo violento

Comentar Ver comentarios (2)

Hay 2 comentarios sobre esta Nota.
RosaElenaO dice:
Valoración:
5
Muy buen articulo, puede servirle a alguien de orientacion y a uno mismo para ayudar a otros!
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gi21 dice:
Valoración:
5
Pero atención que la violencia en el noviazgo no es privativa de las mujeres. A los chicos (varones) también les pasan estas cosas.
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