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  • Sexualidad Hoy Fingir el orgasmo

    por Lic. Diana Resnicoff


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    Fobias sexuales

     
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    Fecha de última actualización:14/12/2016
    El sexo, lejos de ser una experiencia de placer, para los que tienen este problema se convierte en una fobia.

    El principal rasgo de una fobia sexual es el temor persistente e irracional asociado al deseo compulsivo de evitar sensaciones o experiencias sexuales, con la característica de que el individuo reconoce que ese miedo es irracional o excesivo. Estos pacientes fóbicos pueden llegar a evitar por completo el sexo, limitan su evitación y ansiedad a determinadas facetas de la sexualidad: a los genitales, a los olores y secreciones, a penetrar o ser penetrada, a que sean vistos desnudos, al beso profundo, a la masturbación, al embarazo, al sexo oral.

    Hay pacientes a los que su aversión al sexo los lleva a mantenerse vírgenes durante toda la vida, no se casan y se convierten en individuos con verdaderas fobias sociales.

    En los casos en que el síntoma fóbico en sentido amplio, sexual o no sexual, aparece con claridad -fobia a la penetración, claustrofobia o agorafobia- el diagnóstico es relativamente claro, pero no lo es tanto en el llamado carácter fóbico, donde lo que se detecta es una forma estable de comportamiento, con una manera automática de regulación de la angustia, con un conjunto de rasgos que lo caracterizan, pero sin la presencia de verdaderos síntomas. Lo podríamos definir por un permanente estado de alerta y exploración del medio ambiente, ya que para el fóbico la relación con el otro pierde su neutralidad para convertirse en la posibilidad de un peligro inminente y próximo. Un rasgo típico es su tendencia hacia la huida (de las parejas, de la relación sexual, de su vocación, de la vagina o el pene, del tratamiento). Aunque también observamos como mecanismo contrafóbico una “huida hacia adelante”, donde para vencer la fobia arremete contra su dificultad; es el paciente que viene a la consulta y nos dice: “vuelvo a estudiar y apruebo todas las materias en un año” o “a partir de hoy cambio mi vida: con el primer muchacho que salga me acuesto”, o “esta vez es la definitiva, conocí una mujer en el trabajo y en un mes me caso”.

    Uno de los casos en los que se visualiza una fobia compartida por la pareja, es en el llamado matrimonio no consumado. Esta disfunción se caracteriza porque la pareja, conviviente o no, luego de un cierto tiempo no ha podido practicar el coito con penetración vaginal. A veces es uno de los dos miembros el que tiene alguna disfunción y otras veces son ambos. Él puede tener dificultades en la erección o ella padecer vaginismo. Ella puede tener una verdadera fobia a ser penetrada y él ser un eyaculador precoz que eyacula antes de penetrar. O ambos padecer un deseo sexual inhibido.

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