La importancia de una Sociedad Vacunada

A raíz de un brote de sarampión en E.U., se abrió el debate en la esfera política y también en la sociedad sobre la relevancia y la obligación de vacunar a los chicos.

La aparición de gran cantidad de casos de sarampión en Estados Unidos, un país donde dicha enfermedad está erradicada, reflotó la discusión sobre vacunar o no vacunar a los chicos, un tema que movimientos activistas antivacunas han puesto en duda. 

Por cuestiones religiosas, por temores con relación a la peligrosidad de las vacunas o bien por razones personales, hay progenitores que deciden no vacunar a sus hijos.

¿Cómo influye esto en el resto de la sociedad? ¿Es preciso proseguir vacunando cuando la enfermedad fue erradicada? ¿Qué sucede cuando dejamos de vacunar a nuestros hijos?

En su charla TED, la doctora Romina Libster, médica pediatra, responde estas dudas y explica qué es la inmunización colectiva:

Siguiendo con esta línea, la Organización Mundial de la Salud comparte algunos de los mitos cerca de la vacunación, y las realidades. 

Mito 1: Las mejores condiciones de higiene y saneamiento harán desaparecer las enfermedades; las vacunas no son precisas. FALSO


Hecho 1: Las enfermedades contra las que podemos vacunar volverían a aparecer si se interrumpieran los programas de vacunación.

Si bien la mejor higiene, el lavado de las manos y el agua potable contribuyen a proteger a las personas contra enfermedades infecciosas, muchas infecciones se pueden propagar independientemente de la higiene que sostengamos.

Si las personas no estuviesen vacunadas, algunas enfermedades que se han vuelto poco comunes, tales como la poliomielitis y el sarampión, reaparecerían de forma rápida

Mito 2: Las vacunas conllevan algunos efectos secundarios dañinos y de largo plazo que aún no se conocen. Más aún, la vacunación puede ser mortal. FALSO


Hecho 2: Las vacunas son muy seguras. La mayoría de las reacciones vacunales son generalmente leves y temporales, por ejemplo, un brazo dolorido o bien febrícula. Los trastornos de salud graves, que son extremadamente extraños, son objeto de seguimiento y también investigación.

Es más probable padecer un trastorno grave por una enfermedad prevenible a través de vacunación que por una vacuna. Por servirnos de un ejemplo, en el caso de la poliomielitis, la enfermedad puede provocar parálisis; el sarampión puede causar encefalitis y ceguera, y ciertas enfermedades prevenibles mediante vacunación pueden ser aun mortales.

Si bien un solo caso de trastorno grave o bien defunción por vacunas ya es demasiado, los beneficios de la vacunación compensan sobradamente el peligro, dado que sin las vacunas se generarían muchos más trastornos y defunciones.

Mito 3: La vacuna combinada contra la difteria, el tétanos y la tos ferina, como la vacuna antipoliomielítica, pueden provocar el síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS). FALSO


Hecho 3: No existe una relación causal entre la administración de las vacunas y la muerte súbita del lactante, pese a que esas vacunas se administran en un período en el que el recién nacido puede sufrir el SIDS.

En otras palabras, las defunciones por SIDS son de manera casual coincidentes con la vacunación y hubiesen ocurrido aunque no se hubiesen administrado las vacunas.

Es esencial rememorar que esas 4 enfermedades pueden ser mortales, y que el recién nacido no vacunado contra ellas corre graves peligros de defunción y discapacidad grave.

Mito 4: Las enfermedades prevenibles a través de vacunación están casi erradicadas en mi país, por ende no hay motivos a fin de que me vacune. FALSO


Hecho 4: Aunque las enfermedades prevenibles mediante vacunación son actualmente poco comunes en numerosos países, los agentes infecciosos que las provocan prosiguen circulando en algunas unas partes del mundo. En un planeta sumamente interconectado, esos agentes pueden atravesar las fronteras geográficas e inficionar a cualquier persona no protegida.

Por servirnos de un ejemplo, a partir de 2005, en Europa occidental se produjeron brotes de sarampión en poblaciones no vacunadas de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Italia, el R. Unido y Suiza. Por lo tanto, hay 2 motivos esenciales para vacunarse, a saber, protegernos a nosotros mismos y proteger a quienes nos rodean.

Los programas eficientes de vacunación, como las sociedades eficientes, dependen de la cooperación de cada persona para asegurar el bien común. No deberíamos depender de las personas que nos rodean para detener la propagación de enfermedades; nosotros mismos asimismo debemos hacer nuestra parte. 

Mito 5: Las enfermedades de la niñez prevenibles a través de vacunación son algo inevitable en la vida. FALSO


Hecho 5: Las enfermedades prevenibles mediante vacunación no tienen por qué ser “algo ineludible en la vida”. Enfermedades como el sarampión, la parotiditis y la rubeola son graves y pueden acarrear esenciales dificultades tanto en pequeños como en adultos, por ejemplo, neumonía, encefalitis, ceguera, diarrea, infecciones del oído, síndrome de rubéola innata (si una mujer contrae rubéola al principio del embarazo) y defunción.

Todas y cada una estas enfermedades y sufrimientos se pueden prevenir a través de las vacunas. Los pequeños no vacunados contra estas enfermedades quedan innecesariamente vulnerables.

Mito 6: La administración simultánea de más de una vacuna puede acrecentar en los niños el peligro de efectos secundarios dañinos, que por su parte pueden sobrecargar su sistema inmunitario. FALSO


Hecho 6: Las pruebas científicas revelan que la administración simultánea de múltiples vacunas no acarrea ningún efecto secundario sobre el sistema inmunitario del pequeño. Los niños están expuestos cotidianamente a cientos de sustancias extrañas que provocan una contestación inmunitaria. El simple hecho de ingerir alimentos introduce nuevos antígenos en el organismo, y numerosas bacterias viven en la boca y la nariz.

Un pequeño está expuesto a muchísimos más antígenos a consecuencia de un resfriado común o bien una faringitis, que por las vacunas.

Las principales ventajas de la administración simultánea de varias vacunas es que requiere menos consultas ambulatorias, lo que deja ahorrar tiempo y dinero y aumenta las posibilidades de que los pequeños completen el calendario de vacunación recomendado. Además de esto, la posibilidad de recibir una vacunación combinada, por ejemplo, contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola, supone menos inyecciones.

Mito 7: La gripe es solo una molestia y la vacuna no es muy eficiente. FALSO


Hecho 7: La gripe es más que una molestia. Es una enfermedad grave que todos los años provoca entre 300.000 y quinientos defunciones en todo el mundo.

Las embarazadas, los pequeños pequeños, los ancianos con problemas médicos y cualquiera que sufra un trastorno crónico, por ejemplo, asma o cardiopatía, corren un alto riesgo de infección grave y muerte. La vacunación de las embarazadas conlleva el beneficio adicional de proteger a sus recién nacidos (en la actualidad no hay una vacuna para los menores de seis meses).

La vacunación inmuniza contra las 3 cepas de mayor prevalencia circulantes en una estación dada. Es la mejor manera de reducir sus probabilidades de contraer una gripe grave y contagiar a otros. Evitar la gripe significa eludir gastos de atención médica auxiliares y pérdida de ingresos por los días de trabajo o bien escuela perdidos. 

Mito 8: Es mejor la inmunización por la enfermedad que por las vacunas. FALSO


Hecho 8: Las vacunas interactúan con el sistema inmunitario para generar una respuesta similar a la que produciría la infección natural, mas no causan la enfermedad ni exponen a la persona inmunizada a peligros de posibles complicaciones.

En cambio, el costo de la inmunización por infección natural podría ser el retraso mental provocado por Haemophilus influenzae tipo b (Hib), defectos innatos debidos a la rubeola, cáncer del hígado derivado del virus de la hepatitis B, o muerte por sarampión.


Hecho 8: Las vacunas interactúan con el sistema inmunitario para generar una respuesta similar a la que produciría la infección natural, mas no causan la enfermedad ni exponen a la persona inmunizada a peligros de posibles complicaciones.

En cambio, el costo de la inmunización por infección natural podría ser el retraso mental provocado por Haemophilus influenzae tipo b (Hib), defectos innatos debidos a la rubeola, cáncer del hígado derivado del virus de la hepatitis B, o muerte por sarampión.

Mito 9: Las vacunas poseen mercurio, que es peligroso. FALSO


Hecho 9: El tiomersal es un compuesto orgánico con mercurio que se agrega a ciertas vacunas como conservante. Es el conservante más ampliamente usado para las vacunas que se suministran en ampollas de dosis múltiples.

No hay pruebas científicas que sugieran que la cantidad de tiomersal usada en las vacunas entrañe un riesgo para la salud.

Mito 10: Las vacunas ocasionan autismo. FALSO


Hecho 10: Según se pudo determinar, el estudio de mil novecientos noventa y ocho que provocó inquietud acerca de un posible vínculo entre la vacuna contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola, por un lado, y el autismo, por otro, contenía graves irregularidades, por lo que la publicación que lo difundió lo retiró.

Desgraciadamente, su divulgación despertó temores que provocaron una minoración en las tasas de inmunización y los siguientes brotes de esas enfermedades. No existen pruebas científicas de una relación entre esa vacuna y el autismo o bien trastornos autistas.


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